Empezamos por la estructura. La cortamos dejando dos de los tres cuerpos que tenía, le hicimos los laterales nuevos, y le pusimos un fondo, que no es lo mismo guardar copas de vino, que pienso!

Una vez consolidada, y en su lugar, tocaba trabajar su aspecto. Decidimos que para hacer la sala más grande eran necesarios colores claros, pero con personalidad, así que pintamos el interior de blanco, para destacar el contenido, y para el exterior elegimos un estilo décapé que le dimos con una pintura chalk paint de color gris con matices azulados.

Para terminar, pintamos unos jarras viejas del mismo color y las pusimos encima, con alguna pieza de vidrio. Así la sensación es que el interior y el exterior se integran entre sí y con la sala. Y resulta muy práctico cuando llegan los amigos...
